Soltar también es un acto de amor

Soltar también es un acto de amor

FECHA
AUTOR

MAURICIO MENDOZA

Hay cosas que ya terminaron… pero seguimos intentando retenerlas dentro de nosotros.

Una etapa.

Una versión de quién éramos.

Una expectativa.

Una persona.

Una idea de cómo debía verse la vida.

Y cuanto más nos aferramos… más sufrimos.

Porque hay algo difícil de aceptar: la vida cambia constantemente.

Y muchas veces, el dolor no viene de la pérdida… viene de nuestra resistencia a soltar.

Vivimos intentando retener momentos, personas, versiones de nosotros mismos e incluso expectativas que ya cumplieron su ciclo o que van más allá de nuestro alcance.

Pero la vida no fue diseñada para quedarse quieta.

Marco Aurelio escribía que todo está en transformación constante.

El budismo también nos recuerda que el sufrimiento aparece cuando queremos que lo cambiante permanezca igual.

Curiosamente, tanto el estoicismo como el budismo llegan a una verdad parecida: gran parte del sufrimiento humano nace de intentar aferrarnos a lo que cambia por naturaleza.

Y quizás ahí está una de las grandes confusiones humanas: creemos que soltar significa perder.

Pero no siempre.

A veces, soltar significa dejar de luchar contra la realidad.

Queremos controlar lo incierto.

Queremos congelar lo efímero.

Queremos que ciertas conversaciones no cambien.

Que algunas personas no se alejen.

Que ciertas etapas duren más de lo que la vida tenía previsto.

Pero la paz comienza cuando dejamos de exigirle permanencia a la vida.

El estoicismo nos enseña que no controlamos lo externo, pero sí la manera en que respondemos.
El budismo nos invita a comprender que todo cambia… y que cuando aceptamos eso profundamente, aparece la libertad.

Soltar no es abandonar.

No es volverse frío.

No es dejar de sentir.

Es aprender a amar sin poseer.

A vivir sin depender.

A aceptar sin resistirse.

Quizás madurar espiritualmente consiste en eso: en poder abrir las manos sin que el corazón se cierre.

Porque hay cosas que no vinieron para quedarse.

Vinieron para enseñarnos.

Y cuando entendemos eso… dejamos de aferrarnos y empezamos, por fin, a vivir.

¿Qué estás sosteniendo con fuerza… que quizá la vida ya te está invitando a soltar?

MAS CONTENIDO
Caminos
Fragmentos
Practicas rutinas
Biblioteca

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Regístrate para recibir notificaciones de contenido publicado.

Semanalmente, te enviaré ideas que nutren, prácticas para entrenar el carácter, fragmentos de sabiduría atemporal y reflexiones que invitan a vivir con más presencia, propósito y serenidad. Nada de ruido. Solo contenido elegido con calma y sentido.

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Scroll to Top